En 2009 Jaume tuvo su primer contacto con el tattoo, a partir del cual estuvo unos años trabajando en una tienda de Terrassa formándose en cualquier estilo que le solicitara el cliente.

En 2013 se trasladó a Pamplona buscando seguir con su crecimiento y alli fue cuando un año después empezó a centrarse en el tatuaje japonés en su vertiente más tradicional, gracias a entrar en contacto con tatuadores que le mostraron libros y referencias tanto del ukiyo-e como del tatuaje tradicional japonés.

Siempre buscando comprender y entender cómo funciona el tattoo japonés y su lenguaje, tanto en brazos, piernas como espaldas.

Jaume ha ido recorriendo un viaje de sintetización en el tattoo, buscando acercarse, siempre desde el respeto y la admiración, a los maestros del irezumi y a los que le precedieron.

Regresado a Barcelona en 2020, un tiempo después, entró en el equipo de Trishula, en donde presenta un estilo japonés en el que la simplicidad, solidez, sobriedad en los colores y fácil lectura de sus tattoos quieren ser la seña de identidad, para así aportar su grano de arena a este bonito oficio